Los cuatro factores en el nacimiento de una idea de negocio

Todo emprendedor ha tenido SIEMPRE una idea genial. Una idea que parece maravillosa e infalible. Eso parece. Hasta que llega un análisis mas profundo y serio de dicha idea que hace ver las debilidades de la idea. Pero como empresario, no debes caer en frustración por este tipo de cosas. Siempre es recomendable poner a prueba tu idea de negocio antes de llevarla al siguiente nivel

En Yo Soy PYME te ayudamos a afinar tus ideas de negocio listándote cuatro conceptos básicos de cada idea de negocio que puedas llegar a tener. De esta manera, podrás filtrar las ideas que realmente pueden llegar a ser rentables de aquellas que solo son buenas ideas, pero sin mucha consecuencia…

Las ideas deben estar ligadas a un mercado

Uno de los errores más comunes es pensar que nuestros gustos y aficiones son compartidos por mucha mas gente.

Este criterio de validación interna es riesgoso pues deja de lado al elemento más importante de un proyecto empresarial: el mercado.

Es el mercado quien decide la suerte de un nuevo producto o servicio. Esto implica que la idea debe desarrollarse pensando en lo que los consumidores necesitan o desean (tu producto SIEMPRE debe cubrir una necesidad evidente en el consumidor), en vez de pensar en nuestras propias necesidades.

Si bien las necesidades propias o inmediatas son una buena fuente de ideas, siempre es conveniente validar su vinculación con el mercado. Es decir: ¿qué tanta gente comparte esta misma necesidad? De ser suficientes personas, tal vez sea momento de desarrollar un producto, ya que de ser efectivo cubriendo dicha necesidad, también será rentable.

Una idea cobra valor sólo si está vinculada a una necesidad que represente una oportunidad, aunque el mismo mercado no vislumbre aún esa necesidad.

Henry Ford dijo: “Si le hubiera preguntado a la gente lo que quería, me hubieran respondido que un caballo más rápido”.

Ford no inventó el automóvil pero fue quien tuvo la habilidad empresarial de llevar esta idea al mercado aprovechando la ventana de oportunidad.

Pensar en soluciones más que en productos

Cuando pensamos en productos, nuestro espectro mental se cierra a un proceso lineal que no admite desviaciones. La consecuencia es ofrecer más de lo mismo a un mercado que necesita opciones “out of the box”.

Hay una frase de Ted Levitt que dice lo siguiente: “La gente no quiere un taladro de 1/4. Usan un taladro de 1/4 porque quieren un hoyo de 1/4″. Lo que la gente quiere son soluciones a sus necesidades. En este caso: el taladro de 1/4.

Si el emprendedor canaliza su idea en términos de soluciones, la empatía con el mercado se hará más transparente. Además, la solución desarrollada “out of the box” tiene más posibilidades de crear mercados nuevos.

Pensar diferente

La diferenciación es uno de los valores más importantes de cualquier aventura empresarial.

Cada producto o servicio debe tener una personalidad de mercado que lo haga diferente a la oferta actual tanto en características intrínsecas como extrínsecas.

Estos puntos de diferenciación deben ser desarrollados en armonía con las necesidades y expectativas de los consumidores, de forma que éstos aprecien el valor agregado y lo conviertan en un motivo de compra.

Cuando Nintendo lanzó a la venta el Wii, muchos analistas temían que su calidad de gráficos la condenara al fracaso.

Sin embargo, Nintendo concentró su diferenciación en la interactividad con el usuario, factor que para sorpresa de muchos, fue ampliamente valorado por los consumidores, llevando al Wii a altos niveles de ventas.

“Pensar diferente”, el famoso lema de Apple, bien puede considerarse el nuevo mantra del emprendedor contemporáneo.

Momento adecuado

La determinación del momento adecuado para iniciar una aventura empresarial o lanzar un nuevo producto o servicio al mercado es una de las decisiones más difíciles y riesgosas que todo emprendedor debe tomar.

Los casos de éxito y de desastre en la historia son numerosos y bien conocidos.

Iridium y su plan de cobertura telefónica mundial fue un grandísimo fracaso atribuible en gran parte al tamaño y peso de su teléfono. ¿Hubieran sido diferentes los resultados en estos momentos, con la posibilidad de producir un aparato mucho más pequeño y ligero?

El primer iPod fue lanzado exitosamente pocas semanas después del ataque terrorista contra las Torres Gemelas en Nueva York, en momentos en que toda lógica hacía pronosticar un fracaso.

Kodak calculó la maduración de la fotografía digital con mucho retraso, lo que hizo posible que nuevos competidores penetraran a un mercado sin el liderazgo y dominio del gigante de Rochester.

Apple creó, desde una cochera, el mercado de la computadora personal en tiempos en que los estudios de mercado lo creían inexistente, ante la mirada complaciente e incrédula de IBM.

Ante estos casos, un análisis sencillo y práctico puede ayudarnos a tomar la decisión correcta.

¿Está la tecnología actual en un proceso de estancamiento? ¿Está saturado el mercado con la oferta vigente? ¿Se ven en el horizonte nuevos desarrollos o sustitutos? ¿Están listas las condiciones de marketing para un nuevo lanzamiento?

Así que: la gestación de una idea de negocio debe validarse antes de tomar cualquier decisión. Una idea por sí misma no tiene ningún valor si no está ligada a una oportunidad de mercado.

No dudes utilizar nuestra sección de “Consulta a un Asesor”, si tu buscas ayuda en esta u otras etapas del desarrollo de tu negocio.

(con información de: materiabiz.com)