Por: Somerset Gallery
www.somersetartgallery.com
Vivimos rodeados de imágenes; no obstante, a diferencia de otras artes, la fotografía forma parte integral de la vida cotidiana, es nuestra alternativa al lenguaje. Nos es tan familiar que ni siquiera pensamos que podríamos invertir en ella, tal vez porque pensamos de forma equívoca que la fotografía es sólo un reflejo de la realidad; pero no lo es del todo, ya que es capaz de crear un mundo nuevo, diferente aunque lo haga con elementos de la realidad. La fotografía posee un encanto que ha cautivado al mundo y mucho ha sucedido a su alrededor.
Ya sea análoga o digital, la fotografía es maravillosa, es versátil, tiene muchos caminos y formas de llegar al alma, corrientes y enfoques diversos.
Si analizamos la fotografía artística, que es aquélla cuya esencia es la expresión, sin fines comerciales o periodísticos, sino de aquellos propios del artista, sus emociones y perspectivas, podríamos dividirla en dos grupos:
1. FABRICADA. Cuando se prepara la idea y su futura ejecución. Actualmente es lo que sucede con la fotografía conceptual. Un ejemplo es la propuesta de Oleg Dou, que expresa: “Busco algo limítrofe entre lo bello y lo repulsivo, entre la VIDA y la MUERTE, quiero alcanzar la sensación de presencia que se puede obtener al caminar entre un maniquí de plástico”.
2. ESPONTÁNEA. Es impulsiva, impredecible y capta “el momento decisivo”, como lo definió el fotógrafo francés Henri-Cartier Bresson, quien para describir su experiencia exponía:
“Para tomar una fotografía hay que alinear la cabeza, el ojo y el corazón; es un estilo de vida”.
Otros ejemplos de esta vertiente en el ámbito artístico incluyen la foto urbana y la lomografía.
A pesar de que la atención, en términos de inversión, que recibe la fotografía no se puede comparar con la que recibe la pintura, es indudable que desde la década de los ochenta también ha despertado el interés de los coleccionistas. Una prueba de ello es que cada vez más se aportan fuertes sumas para la adquisición de obra fotográfica. Tal es el caso de Pond Moonlight de Edward Steichen, cuyo valor, cercano a los tres millones de dólares, representa hasta la fecha la fotografía mejor pagada (2011).
¿Vale la pena como inversión? Sin duda. Tomemos como ejemplo la obra del célebre fotógrafo Helmut Newton, cuya imagen Two pairs of legs in black stockings se vendía en 1996 en 2 300 dólares y diez años después se elevó a 38 000 dólares. Hay que tener en cuenta que el momento de invertir en fotografía es AHORA, pues es un medio aún accesible y se pueden obtener fotografías de la más alta calidad por sólo unos miles e incluso cientos de pesos.
Formamos parte de una generación a la cual la fotografía le acomoda muy bien, es bella, es directa, práctica y fácil de digerir, y además puede estar llena de significado, puede funcionar como un elemento decorativo y a través de ella se puede reflejar fácilmente la personalidad tanto del fotógrafo como del coleccionista.
La fotografía es una prueba de que la belleza se puede encontrar en cualquier parte, ya sea un objeto, un paisaje o una persona. Si piensas empezar una colección, mantén los ojos abiertos a esa fotografía que te mueva, que eleve tu conciencia de la vida y que expanda tu experiencia en este mundo.
Te invitamos a que nos compartas tu fotografía artística favorita y los motivos por los cuales sientas una conexión con ella. La que reciba más “me gusta” en nuestra página de Facebook será seleccionada y ganará un Somerprint.
¡Hasta pronto!
Somerset Gallery



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